Madrid, un invernadero
He pasado 12 inviernos en Madrid y puedo decir que este invierno está siendo muy raro.
Primero, por las nevadas. Sí, nevadas en plural. Otras veces ha habido varias nevadas pero no tan reseñables. Especialmente fuerte fue la que ya se ha comentado aquí que paralizó Madrid. Durante semanas no se vio prácticamente el sol en ningún momento y el frío era especialmente gélido.
Ahora llevamos una semana con sol, sin nubes, así que nos encontramos una temperatura primaveral al sol, a pesar del aire frío que nos envuelve, e invernal a la sombra o por la noche. Este fin de semana paseando por la Dehesa de la Villa incluso me he encontrado gente en calzoncillos tomando el sol.
En Salamanca me crié con una terraza de un metro cuadrado acristalada. La utilizamos de invernadero para guardar las plantas de la terraza cuando llega el invierno, y cuando teníamos canarios (los pájaros, no esclavos canarios) también pasaban el invierno ahí.
Y os puedo asegurar que la sensación en la Dehesa era la misma a la de estar en esa terraza-invernadero. En Madrid ya vivimos en un invernadero. Ya no es un futuro próximo, no es un tal vez si no hacemos esto; ya es una realidad presente.


