Johhny : nostalgia, tristeza y futuro
Carta abierta con nostalgia, tristeza y sugerencias para el futuro.
Nostalgia
Se echa de menos el no encontrar una línea recta en la arquitectura, la uralita, los 3×2 metros de las habitaciones y por supuesto las patatas. Cosas. Más aún añoro las charlas nocturnas, las partidas de mus y pocha, los deportes, los debates, las proyecciones de cine, la biblioteca, la fonoteca, los paseos por la universitaria, la música, el aprender… Actividades. Y más aún a los colegiales y a los empleados (que se sabían parte de una familia y no asalariados), a nuestros vecinos, a todos los que abrí las puertas de mi habitación (que nunca candé). Personas, que me enseñaron cómo vivir, que me enseñaron cómo no vivir.
Escribo estas líneas virtuales cuando aún me envuelve por un lado la nostalgia de revivir mi pasado en el Johnny, con tantas caras conocidas y amigas y todas las que faltaron, y por otro lado la tristeza de la situación que acabo de vivir.
Tristeza
Triste por la situación sí, porque el Johnny puede cerrar sus puertas definitivamente, y no temporalmente como yo pensaba en un principio. Parece que ni Unicaja ni la Universidad Complutense de Madrid van a aportar la financiación necesaria para que el colegio continúe su actividad.
Pero más triste aún porque lo que yo pensaba que sería una fiesta de despedida (temporal) se transformó en un "acto", mucho ruido y palabras huecas, un acto que me recordó a "La Vida de Brian". Excepto por la siempre excelsa intervención de Raúl Antón y nuestra queridísima Anita, siempre Anita, quienes deberían tener un busto a la entrada del colegio. La reunión empezó mal primero con una carta al director pidiéndole explicaciones, luego convirtiéndole en blanco de las iras de los asistentes, y finalmente cargando contra "los que quieren cerrar el Johnny". Ese no es el espíritu del Johnny que yo viví.
Hay que agradecer a los organizadores el dar el primer paso aunque sea en una dirección errónea. Esperaba que las numerosas generaciones que estuvieron presentes ayudasen a guiarnos. Sí, nos emocionaron. Sí, nos sacudieron el desánimos, nos ayudaron a ver que no está cerrado y nos impulsaron a pasar a la acción convirtiendo un funeral en un nacimiento. Pero nos guiaron mal, nos guiaron contra molinos de viento, España quijotesca que no aprende en siglos, nos guiaron contra el director del colegio y la patrocinadora.
El enemigo, como diría el gran Gila; siempre otro tiene la culpa.
El malvado director, un chaval de veintimuchos al que he tenido el placer de conocer, quien mientras se está sacando el doctorado se ha hecho cargo de la dirección del colegio. No sé lo mucho o poco que yo habré aportado al Johnny, pero sé que este albaceteño ha aportado cuatro años de trabajo. Permitidle al menos el beneficio de la duda, agradecedle los servicios prestados, comprended su situación entre Unicaja y los excolegiales y haced gala en su figura de los valores que habéis aprendido en el Johnny, respeto, libertad de pensamiento, convivencia…
La malvada Obra Social de Unicaja, esa pérfida organización que ha estado financiando la actividad del colegio durante más de 40 años, esa corrupta cloaca que me permitió residir en él y participar en todas sus actividades, esa inhumana máquina de hacer dinero que no quiere dar su dinero porque no tiene dinero. Al menos yo le doy las gracias por lo que ha hecho en el pasado, y animo a que siga participando en este gran proyecto que es el Johnny, que potencie y se beneficie de esta gran marca cultural.
Sí, mal por el director por no haber estado en este acto, por no haber aportado lógica y sentido común, por no encauzar correctamente todas nuestras ansias de encontrar una solución. Pero tiene excusa, es un chaval que sí ha estado ahí cuando otros no han estado. Pero también mal por la organización que no ha sabido ponerle de nuestro lado y guiar a un chaval.
Sí, mal por Unicaja por las formas de poner fin a su colaboración, con nocturnidad (entiéndase con los exámenes de Junio y las vacaciones de verano ahí) y alevosía (disfrazándolo de un cierre por reformas) en lugar de aportar transparencia y ayudar en la solución buscando un nuevo patrocinador o presionando al Estado. No hay excusas.
Futuro
No hay viento favorable para el que no sabe adónde va.
Séneca
Recuerdo los torneos de los 6 paquetes, en los que jugábamos los seis menos buenos equipos de la temporada, eventos en los que había mil litros de cerveza gratis. Gratis ? No, antes del torneo se buscaban patrocinadores y los participantes aportábamos cada uno 5.000 pesetas de las de entonces mediante la venta de camisetas. Pudimos hacerlo mediante la autogestión, hagámoslo de nuevo.
Lo que hace falta para salvar al Johnny es dejar rencores estúpidos, además de inmerecidos, y buscar financiación para esta estupenda marca cultural. Financiación privada, pública, o a rascarse los bolsillos de verdad y aportar dinero tanto los colegiales mediante subidas de cuotas como los excolegiales. Yo sí aportaría mi humilde sueldo de un mes al Johnny, sin duda seguiré estando en deuda.
Gracias Unicaja, gracias a todos los excolegiales, gracias Johnny. Por las alegrias y los pocos sinsabores. Ojalá pudiera aportar más que palabras electrónicas, ojalá pudiera aportar más que mi tiempo y energías, ojalá pudiera aportar más que mi dinero.


Receta fácil, rápida, barata, refrescante y sana para este tiempo bochornoso : un batido de fresas.

