Lycka me quiere, Lycka no me quiere
No sabía cómo me recibiría Lycka a mi llegada a Salamanca este fin de semana, con lo hipermaja que estaba pero con el odio visceral que me tiene por abandonarla en esa mansión salmantina.
Y la respuesta es como las margaritas, a veces me quería, a veces me bufaba, tan pronto me dejaba cogerla en brazos boca arriba :
como me exigía que la dejase en paz :
Y sí, soy un poco tocapelotas, pero es que a la gata hay que sacarla un poco de ese endiosamiento en el que vive


