Palace Hotel
Anoche cené en el Hotel Palace (o el Palace Hotel como pone en sus cubiertos o The Westin Palace como se llama en realidad) de Madrid, un hotel 5 estrellas, como se merece mi condición de esclavo privilegiado de Lycka por supuesto, situado entre el Palacio de Congresos y la hermosísima Plaza de Neptuno.
La verdad, me estoy empezando a aficionar a cenar en hoteles de 5 estrellas desde que en Marbella vale lo mismo que cenar en un chiringuito. Son un poco más caro que otros restaurantes de Madrid, pero ofrecen no sólo comida sino un ambiente único y cosmopolita.
Y anoche el ambiente era estupendo, una violinista impresionantemente buena (y sí, también tocaba bien), el servicio agradable, detalles cuidados y ciudadanos de todo el mundo alrededor. Lujo, yo no diría lujo. Más bien esa especie de lujo decadente no pasado de moda sino propio de otro tiempo, como si al entrar hoy fuese el mismo día que hace cien años (dentro de 3 años cumplirá su primer centenario), comprimiéndose el tiempo como cuando paseas por el centro de Salamanca.
Sin embargo la comida sin estar mal no estaba a la altura ni de la ocasión ni del precio (65 euros por cabeza), ni tan siquiera del vino (un excelente Muga Crianza, y sabéis que yo soy más de la Ribera). Sin duda no aconsejo cenar, quizás sí picar una ensalada o algo así, y desde luego sí un café, un desayuno o una merienda, que aunque saldrá desproporcionadamente caro os permitirá sumergiros en este ambiente único.
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