Hoy hace un año…
Hoy hace 1 año cambié repentinamente una gran parte de mi vida, concretamente 40 horas semanales. Dejé la comodidad del paraguas del Ministerio para embarcarme en una aventura navegando a través de las procelosas corrientes de la crisis sin un destino fijo, sólo para disfrutar de la brisa marina salpicándome la cara durante el camino.
Atrás quedaron muy buenas personas y muy buenos momentos, unas grandes ventajas (no tener horario, jornada intensiva en verano, plaza de aparcamiento, presión sólo en unos momentos concretos, dejar hacer…) y un único gran agujero blanco que se engulló a su paso de 2 años a 40 personas (en un departamento de 40).
El primer destino no fue idílico, una isla en las tierras de Mordor con unos pocos habitantes y poderosos aliados al otro lado del charco. Tras atracar tuvimos tiempo de evaluar más detenidamente dónde nos encontrábamos : un lugar desastroso, tercermundista tecnológicamente y metodológicamente, mal ambiente y barbilla demasiada alta. Si menciono que eran descendientes tecnológicos del antiguo linaje de Ya.com, algunos de vosotros os sonreiréis y me comprenderéis.
Poco después tuvimos que levar anclas. El cacique local concertó una reunión para que presentásemos la planificación de los próximos meses, para la que invertimos prácticamente 1 mes (creo que sin cobrar) entre la preparación, requisitos y formación en las nuevas tecnologías. En realidad el único objetivo fue que su peón atacase en el plano personal a nuestra armadora acusándola de timadora por presentar una planificación "desmedida" según sus propias palabras (a pesar de que estaba MUY ajustada), ya que encontraron a unos bucaneros que se lo hacían por la mitad.
Lo mejor, conocer a un compañero extraordinario y dejar un lugar en el que ocurren cosas como la mencionada anteriormente. Lo peor, me arrepiento de no haber intervenido en ese ataque, yo desconocía lo que lo había motivado pero nunca debí dejar que esa reunión traspasase el ámbito profesional, y no haber visto el resultado de los bucaneros
Dejar Mordor tiene una gran ventaja : las cosas no podían hacer nada más que mejorar.
Atracamos en un lugar seguro, al Oeste. La gente en estas tierras tiene fama de metódicos, tranquilos y con una vida monótona, rutinaria, previsible y repetitiva; sin embargo, atracamos en el puerto que es la excepción a esta fama, en la que de largo lo peor es que no aprenden de sus errores y que viven gracias a los heroísmos individuales. Para añadir más caos somos sus primeros javeros.
El primer proyecto no salió bien, como no podía ser de otra forma. Su primera fecha para la puesta en producción era marzo, la segunda el 6 de Abril, y aún hoy no está en producción. Cada uno es libre de sacar sus conclusiones, pero desde luego no fue por nuestra culpa.
Después llegó siniestros. A medio camino llegó el gran trato con Mutua Madrileña, con la que llegamos a puerto tambaleándonos gracias a las heroicidades de los participantes del proyecto (no sólo nuestro equipo pero sobre todo, y sabéis que soy un tío muy modesto).
Ahora ha llegado otro gran trato en la que hemos tenido 1 mes y medio para llegar, y que en breve está prevista nuestra llegada a puerto a pesar de que no tenemos mapas de esta zona del mundo.
Tras estos dos importantes sprints el futuro no puede ser otro que el de recoger velas y reparar en el puerto el barco para prepararnos para afrontar la siguiente tormenta que nos traen los vientos norteños cargados de nubes negras.
Espero que se nos unan tres barcos más a nuestra flota : el primer proyecto ya mencionado, un clon de este proyecto y otro para gestionar los marineros autorizados en los demás proyectos. Es el momento de hacer bien las cosas, el multidioma (es un puerto con pasajeros de varias nacionalidades), una arquitectura común, limpieza y reparación, manuales de usuario, documentación técnica…
Si el martes todo sale bien, podré mirar por primera vez en este puerto el futuro inmediato con tranquilidad y seguridad, sin preocuparme de las nubes negras que puedan venir porque tendré la certeza de que nuestra flota y tripulación saldremos airosos de cualquier dificultad.


