Califa y Flexo, avatares del caos y el desorden
Ya tenemos dos nuevos avatares del caos y el desorden; bueno para ser justos llevan con nosotros mucho tiempo, pero yo no había sacado tiempo para actualizar la galería de imágenes y videos, y aún no he terminado.
Son Califa y Flexo, hijos adoptivos de Bender de la que han hederado alguna de sus malas costumbres como mordisquear la bolsa de comida hasta romperla a pesar de tener sus cuencos llenos de comida. Pero lo que han traido a este mundo, a parte de una desmedida pasión por transformar ingentes cantidades de comida en armas biológicas, es su pasión por el caos y el desorden.
Califa, en honor a un gato de mi padre, es más pachorro y comedido, está más allá del miedo, del bien y el mal. Le gusta estar cerca de mí pero no muy cerca, no tiene ningún respeto ni por mis escasas posesiones (en especial el teléfono y los altavoces) que tira al suelo sin parar. Tampoco por mi piel, ya que se dedica a escalar por mi pierna colgándose con sus garras.
Flexo, en honor del homónimo de Futurama por ser hijo de Bender, es un torbellino de caos, no para quieto cuando yo estoy en casa ni un momento. Tampoco tiene mucho respeto por mis escasas posesiones (en especial mis plantas) ni por mi persona, en especial mi nariz : es de película de miedo despertarte a las 03:00, abrir un ojo, ver a Flexo mirando fijamente la punta de mi nariz, sabe que lo va a hacer, sabes que lo va a hacer, y te lanza un derechazo contra tu nariz clavándote una uña en la punta por dentro.
Además de su pasión por el caos y el desorden, ambos comparten una aficción especial por la comida, todo tipo de comida, sin respetar a su dueño, ni a mi, ni a otros humanos, ni siquiera a Nina!. Son traviesos, no puedo dejar las ventanas abiertas así que pasaré un verano caluroso, son muy cariñosos, y sobre todo son un poco guarretes, más bien unos patosos que tiran todo al suelo. Con ellos limpio la casa más que nunca y está más sucia que nunca,




