Evaluemos a Nate McMillan por sus resultados como entrenador en su etapa en Portland Trail Blazzers, partiendo que tan malo no debe ser, cuando le han retirado una camiseta (aunque su mayor mérito haya sido estar 19 años en una franquicia).
Éxito? Fracaso? Si te quieres ahorrar la molestia de leer el resto de esta entrada, en resumen los números muestran un entrenador bastante sobrevalorado y más malo que mediocre. En cualquier caso no es para presumir con las plantillas que tenía.
Temporada regular
Sin contar la temporada actual, tiene un récord en Portland de 198 victorias por 212 derrotas (48,3%). Acabaron últimos, 24, 15, 7 y 9 respectivamente.
En la temporada actual tiene un récord de 32 victorias y 25 derrotas (56%). Con Roy-dependencia 12 partidos ganados y 15 perdidos. Sin Roy y cambiando los sistemas han cosechado un récord de 20 ganados y 10 perdidos. Ocupan el lugar 12 de 30 equipos
Playoffs
Únicamente ha disputado las post-temporada en 2 ocasiones. En ambas ocasiones perdió en primera ronda por 4 a 2 sin dar ninguna sensación de que podría pasar la primera ronda. La Roy-dependencia no funciona en playoffs como era de esperar.
Nunca se ha ganado no un anillo sino una ronda de playoff atacando con un único hombre.
Roster: destruyendo talento
A su disposición ha tenido la mejor plantilla que el dinero podría confeccionar ya que el dueño de la franquicia, Paul Allen, nunca ha escatimado dinero. Para ser justos también diremos que a Allen se le da mejor ganar dinero que gastarlo.
Jóvenes promesas encumbradas o asentadas? Ha creado talento? Más bien lo ha destruido, desperdiciando jugadores que el tiempo muestra como válidos : Zach Randolph, Channing Frye, Fred Jones. Joel Przbylla y Marcus Camby son dos ejemplos de la actual plantilla de jugadores infravalorados e infrautilizados. La actual explosión de Nicolas Batum y LaMarcus Aldridge yo la interpreto también como un desperdicio de su talento durante todos los años anteriores.
Si no eres justo en tus juicios, además de infravalorar profesionales también tenderás a sobrevalorar a otros. McMillan ha sobrevalorado constantemente otros jugadores que el tiempo parece demostrar no merecían el estatus que recibieron con él: Steve Blake, Jerryd Bayless, Jarrett Jack, Juan Dixon, Sebastian Telfair, Martell Webster, Travis Outlaw, Ime Udoka.
Brandon Roy (sobrevalorado) y Greg Oden (infravalorado) van camino de ser profesionales perdidos para el baloncesto, por las lesiones pero sobre todo por la mentalidad. Tendrá algo que ver con McMillan que Oden haya decidido salirse de su contrato?
Andre Miller recibió un gran contrato a pesar de ser claramente incompatible con Roy; de la misma forma se le ofrecía un gran contrato a Turkoglu siendo otro jugador incompatible con Roy. McMillan quería jugar con tres balones?
Wesley Mathews, el único acierto en contratación y en gestión, un alivio que se le haya proporcionado la libertad de los privilegiados.
Tiende a sobrevalorar a los bajos e infravalorar a los altos? Tendrá algún problema con los hombres más altos que él?
Gestión de la plantilla: Lucha de clases
McMillan divide a su plantilla en 2. Por un lado están los privilegiados que tienen su puesto, minutos y tiros asegurados hagan lo que hagan. Por otro están los que se tienen que ganar el puesto pero nunca se lo ganan, que unos días juegan 20 minutos y otros días 15 segundos y otros días no juegan, y que en cuanto se salen de su sistema en ataque o su defendido les supera en defensa, van al banco.
Tan malo es el exceso de permisividad como el mantener a los jugadores más pendiente de no cometer lo que McMillan considera “errores” que de hacer su trabajo.
Estrategia: “Defensa” y Roy-dependencia
No he encontrado datos sobre la “defensa” de McMillan, cuántos puntos reciben sus equipos comparar con el resto de la competición. Querido lector, agradecería que me ayudases a completar este apartado.
Todos los equipos tienen una primera opción defensiva, pero ninguno tiene una única forma de atacar como ha tenido este equipo durante las últimas temporadas. La Roy-dependencia consiste en atacar el aro contrario con posesiones de 24 segundos en las que Roy tiene el balón 20 segundos. Facilita mucho la defensa rival incluso los días de máxima inspiración de Roy, y cuando Roy no está no sabemos jugar al baloncesto.
No es que sin Roy los segundones como Rudy, Patrick Mills y los mencionados Batum y Aldridge hayan dado un paso adelante. Es que McMillan no les ha retenido su talento permitiéndoles jugar al baloncesto en lugar de sus sistemas rebosantes de autoridad mal entendida.