Nuevas metodologías
Decía Wiston Churchill que la democracia es el peor sistema de gobierno a excepción de todos los inventados hasta la fecha.
Algo así pasaba con las metodologías tradicionales en cascada hace unos años, algo así pasa ahora con las metodologías ágiles aceptadas en la actualidad, y algo así pasará con las nuevas metodologías que nos sorprenderán este año.
Y con cada cambio de metodología, nos toca aprender. En España suele ser “aprender”, pero por lo que Dilbert nos cuenta pasa es algo universal:

Vamos a probar algo llamado Programación Ágil.
Significa que no vamos a planificar más, y no más documentación. Simplmente empezad a escribir código y a quejaros.
Me alegra que eso tenga un nombre.
Eso ha sido vuestra formación.
No tengo ninguna duda que las metodologías ágiles sí representan una sustancial mejora respecto a sus predecesoras, no en vano estos últimos años han desaparecido de la primera línea los últimos dinosaurios del software (Sun, IBM, ASF) y ha aparecido un gran nuevo actor (Oracle). Está siendo sin duda una década de cambios, todo fluye y nada permanece que diría Heráclito.
Hoy no me imagino enfrentarme a ningún proyecto sin un enfoque ágil y en la importancia de la integración continua sino como objetivo sí como guía, pero en mi modesta opinión le añado una vuelta de tuerca antes de comenzar a enfrentarse a un problema: el poder de las katas, para iniciarse / dominar en las tecnologías y arquitecturas a emplear.
Pero guardaros de los jefes-pelos-punta (o clientes / comerciales / compañeros) que se leen un libro y repiten como en una misa los nuevos nombres molones sin entender lo que dicen, guardaros de esos falsos mesías e ídolos.
Y recordad la lección de Wally, en realidad no es nada nuevo, sólo distinto perro con el mismo collar: únicamente se ha cambiado el énfasis, pero el que hacía buen software ayer es casi seguro que lo seguirá haciendo hoy y mañana.


