Bender se establece en Es Castell
Una vez llegados a Menorca, Bender y yo necesitábamos instalar nuestra base de operaciones. Por consenso, elegimos utilizar la residencia de May y Nui en Menorca, situada en Es Castell.
Antes de venir a Menorca no quería moverse de casa. Cuando le quité la manta de su cuna y ya sabía que nos íbamos de viaje, se puso tristona, se sentó en su cuna y me hizo chantaje emocional “Jooooo, yo quiero quedarme… yo soy muy buena”.
Sin embargo cuando ocupó sus nuevos dominios estaba encantada con sus tíos y sus nuevas compañeras. Y claro, como ella es encantadora todo el mundo estaba babeando con ella.
Durante la semana que duró la visita a la isla May se mostró un poco indiferente a Bender, otra pesada más que aguantar. Sin embargo Nui y Bender se hicieron muy amigas, como era de esperar.
Para los que no conocéis a Nui, es un trasto hiperactivo y majísima a la que le encantan las alturas. Yo a esta gata la quiero un montón. Tiene que estar enredándolo todo y cotilleándolo todo. Podéis ver un poco más de ella en su galería de fotos.
Y aquí un ejemplo de cómo es Nui, primero se sube al armario y luego desciende a la tierra para continuar su reinado malvado.
Decían sus dueños, digooo esclavos, que estas dos me iban a enseñar y a espabilar a la Bender. Sin embargo, creo que ha sido al revés, que mi Bender les está enseñando a hacer mejor el mal ya que no le gustan las alturas.
En el momento de recoger los trastos y volver, Bender me puso cara de “Pero yo soy muy feliz aquí… jooooo, y como soy muy maja quiero quedarme aquí…. jooooo” Y yo, oh blando de mí, tuve que ceder a su chantaje emocional. De momento.
En esta galería podremos ir siguiendo sus maldades. De momento la vuelvo a ver con los ojos tristes
A la vuelta a Madrid me encontré la casa patas arriba con olor a pis de gata hasta en la sopa, lo que acentuó terriblemente la frialdad del cemento madrileño a pesar de los calores veraniegos de invernadero.



