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Anteriormente había estado hablando sobre todo de barcos fluviales usados hasta hace poco en diferentes ríos españoles, que él se esforzó en rescatar del olvido, comprando y reparando los que pudo.
Copio literalmente una cita que me ha llamado mucho la atención. Este señor era un genio, creo que ya lo he dicho en otros post, de cualquier forma, que conste que lo era.
Cita:
PANTROFISMO, MUTACIONES Y SELECCIÓN NATURAL
“Los españoles han llevado de todos los ganados mayores y menores de España, que se han multiplicado, y se crían con grande vicio y abundancia en todas las más partes, por la gran comodidad del cielo y aire para su crianza, que les es tan favorable que en pocas o ninguna parte se cría animal ni otra cosa viva que ofenda su nacimiento y crianza“. (López de Velasco, siglo XVI)
Es decir, que no tenían predadores, y por eso se difundieron y triunfaron. Precisamente entre estas especies triunfadoras nació lo que es hoy un concepto básico en la biología evolutiva: las mutaciones. Es en efecto curioso que tanto Azara (1808) como De Vries en 1886 encontraran los primeros mutantes en especies que llegaron a paracenosis ajenas y, no hallando enemigos, las invadieron. Azara menciona entre otros el caballo y de Vries una planta, la Oenothera lammarkiana.
El caballo, originario de aquí y llevado a Sudamérica, invadió el continente con gigantescas yeguadas; la segunda, originaria de America, había invadido Holanda cuando de Vries la encontró. Tanto Azara como de Vries un siglo después usaron la palabra “mutación” para designar aquella evolución saltarina e inesperada.
Además del caballo, Azara menciona varios mamíferos con mutaciones. Al no hallar predadores ni competidore, muchas especies introducidas en Suramérica se multiplicaron tan prodigiosamente que las probabilidades de aparecer y perpetuarse entre ellas formas mutantes fueron muy altas. Los mutantes de Azara, que se reproducen, incluyen dos clases de toros, unos mochos en 1770 y otros paticortos, ambos en Corrientes, en la actual Argentina; caballos de una variedad crespa; gallinas, negras de piel y cresta y con escasas plumas; cabras sin pelo, etc.
Él llamó la atención sobre ello al mundo científico, y es lástima que su más directo alumno, Darwin, que supo ver el interés de sus nociones de supervivencia y lucha por la existencia, no cayera en la cuenta de su importancia. O quizá Darwin buscó mutaciones en aquellos largos años que dedicó a criar animales domésticos en Inglaterra.
El impacto de los barcos españoles fue mucho mayor que el de los portugueses porque éstos centraron al principio su atención en África y Asia, mundos de los que nuestra fauna y flora ibérica formaba parte y con los que hubo un tanto escaso intercambio en esa etapa exploratoria.
Buena parte del negativo impacto biológico de la dispersión espeñola -dejando aparte el de virus y bacterias humanas- fue debido a la introducción de cerdos y cabras como reservas futuras en islas pobres, y de perros, ratas, etc. en islas en las que hasta entonces no había predadores.
Luego, otros barcos de otras naciones siguieron en la vía, que ahora se ha reforzado considerablemente con la aviación. Hasta los delicados peces tropicales de Indochina están llegando, por centenares de miles a la semana, hasta Europa.
El resultado final del proceso es que nos encaminamos a una tierra en la que las paracenosis (comunidades con especies endémicas propias) habrán desaparecido. Volvemos a las grandes masas continentales de Laurasia y Gondwana reunidas, a faunas poligenéticas qu se aclimatarán y constituirán nuevas comunidades, adaptándose en función de las bandas de temperaturas preferenciales para cada especie, y subsistiendo allí donde el clima primero y la competencia después, se lo permita. Las especies antropófilas, que se adaptan a vivir en entornos humanizados, enstán llevando ventaja hasta ahora y es de prever que en el futuro sean las dominantes o las únicas.
“Y aunque en la tierra no había animales ni cosa que ofendiese a los ganados, los perros que se llevaron a la Española (Haití) y se han vuelto cimarrones, son tantos ya que son más perjudiciales para el ganado menor que lobos en otras partes” decía López de Velasco, hablando de la multiplicación del ganado.
Es evidente que fueron los españoles los que, al encontrarse con paracenosis aisladas y muy sensibles a las introducciones de especies foráneas, se dieron cuenta tanto de lo indefensas que éstas estaban ante ellas así como de las modificaciones y extinciones que la nueva situación acarrearía.
Éste es un concepto clarísimamente expuesto por Azara, que lo describe magistralmente (Álvarez López, 1935) y es el primero en explicar el concepto de
paracenosis, aunque no use un nombre. Incluso considera en Suramérica, siguiendo a los antiguos cronistas de Indias, los dos grantes grupos de mamíferos que a su llegada encontró y que se siguen reconociendo ahora: los parecidos a los europeos, -de origen neártico- y los que eran muy diferentes de los del Viejo Mundo, llamados ahora neotropicales.